La victoria comprada de Enrique Peña Nieto
Ha terminado el proceso de las
elecciones 2012. Para desgracia de muchos el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y su candidato Enrique Peña Nieto, resultaron ser los
ganadores de esta contienda.
Está muy claro que en este país
la palabra democracia no existe. De que
sirvió invertir tanto dinero en elecciones presidenciales, si al final no iban
a respetar la decisión del pueblo. Hay evidencias por todos lados, este
presidente fue impuesto por aquellos sectores sociales con gran poder económico
en México.
Es muy frustrante ver como se
manipularon las cifras a favor de Peña Nieto, se vendían los votos desde 800
hasta 1500 pesos y se alteraron las
urnas. Todas las pruebas están frente a nosotros y no podemos hacer nada.
Una vez más se cometió fraude
electoral. Ahora que va a ser de México,
seguiremos hundidos en la violencia, corrupción, delincuencia, represión,
pobreza, falta de educación, etcétera. Tengo miedo de lo que pueda pasar en
estos seis años, por más que intento ser positiva no puedo.
En la calle me encuentro mucha
gente opinando sobre el nuevo presidente, unos resignados, otros indiferentes,
muchos inconformes y pocos a favor. En mi trabajo escasamente se comentó sobre
el tema, la mayoría opinaba que la presidencia de Peña Nieto estaba más que
asegurada, aunque se votara por otro candidato.
Estoy segura que mi padre volvió
morir del coraje al ver que Andrés Manuel López Obrador perdió nuevamente. Creó
que no pedí con la suficiente fe a Dios para que me hiciera el milagro o tal
vez me faltaron más veladoras.
Desgraciadamente, es la realidad
y no hay vuelta de hoja. El próximo presidente que tomará protesta el 1º de
diciembre será Enrique Peña Nieto. Ahora solo queda aceptar la derrota para los
que no votamos por este sujeto y su viejo partido, y espero que entre esos, sea
el mismo Andrés Manuel quien también acepte los falsos resultados.
El único consuelo que me queda es
que Miguel Ángel Mancera ganó en el distrito federal y Raúl Osorio Alonzo
perdió la diputación de la delegación Venustiano Carranza.
Y como dirían por ahí –Que Dios nos agarré confesados– se
aproximan tiempos de cambio y tenemos que saber como afrontarlos. Tal vez no
será fácil pero tampoco podemos ser indiferentes. Si queremos mejoras para el
país debemos empezar a hacerlas nosotros mismos. No dejemos esa responsabilidad
en manos de un presidente. Demostremos que si puede cambiar.